Buscar

LA DIPLOMACIA Y LOS ORÍGENES DE LA INTERPRETACIÓN

Actualizado: 25 jun



Sabemos que los idiomas ocupan un lugar preponderante en los negocios, los estudios, las relaciones comerciales, y por lo tanto en las relaciones diplomáticas. Por ello los Jefes de Estado y de Gobierno recurren a intérpretes especializados en diplomacia.


¿Y QUÉ ES LA DIPLOMACIA?

La Real Academia Española la define así:

"Del fr. diplomatie.

1. f. Rama de la política que se ocupa del estudio de las relaciones internacionales.

2. f. Conjunto de los procedimientos que regulan las relaciones entre los Estados.

3. f. Servicio de los Estados en sus relaciones internacionales."


Comprendida la definición, lo resumimos con el entendido de que la diplomacia es la antítesis de la guerra, pues cuando falla la diplomacia, las relaciones internacionales llegan a otras instancias que pueden incluir el uso de la fuerza o conflicto militar. He aquí la preponderancia de los idiomas. "Si no hay comunicación, no hay relaciones, no hay diplomacia". Y, ¿cómo se comunican? a través de los idiomas. Recordemos que la paz comienza por el mutuo entendimiento y por ende, por el idioma.


Al analizar su definición y comprender el contexto, vemos entonces que además de la interpretación legal, médica, técnica, etc., nos encontramos con la apasionante rama de la interpretación diplomática, "modalidad específica de la interpretación de conferencias, que evoluciona con la realidad mundial y constituye una rama de nuestra profesión", que con el correr del tiempo se ha ido adaptando al desarrollo de las relaciones internacionales.


Vivimos en un mundo cada vez más globalizado y multilateral, y muchos rasgos de nuestra profesión, también han evolucionado. Desde los orígenes del hombre mismo, vemos que la negociación está intrínsecamente ligada a él, y sigue siendo el pilar fundamental de las relaciones diplomáticas.

UN POCO DE HISTORIA


Siendo que los orígenes de las relaciones diplomáticas son tan antiguos como la propia historia de las sociedades humanas, ahondaremos en un breve resumen de cómo surgió la necesidad de constituir la interpretación como profesión y cómo la misma, nos ha acompañado a lo largo de los años.


Si nos remontamos al año 1350 a.C., vemos que ya existían tales profesionales -mediadores lingüisticos-, y encontramos la imagen de la tumba de Tutankamón, en la que un personaje aparece susurrando por un lado a un embajador asirio y por otro al faraón, muestra de que el intérprete ya en aquellos tiempos desempeñaba un papel importante.


Sabemos que al principio, los rehenes y los esclavos eran los que ejercían esta profesión, y es en el Imperio Medio cuando se comenzó a elegir a los hijos de la nobleza egipcia, por mencionar un ejemplo, que habían sido educados en el extranjero y a los hijos de príncipes extranjeros para realizar estas funciones. De igual forma, en el Imperio Nuevo, Heródoto confirma que los niños egipcios eran entregados a los pueblos jónicos y báricos para que aprendieran griego y posteriormente se dedicaran a la labor diplomática y comercial con cretenses y fenicios. Al caer Egipto en manos de los árabes, los intérpretes no desaparecen, sino fueron los encargados de islamizar el territorio.


En el Imperio Romano eran personajes clave en la comunicación entre el imperio, las colonias y los territorios que se conquistaban y sin embargo, en la Grecia helénica no gozaban de prestigio alguno.


En la Edad Media, observamos al intérprete ya con labores netamente diplomáticas y uno de los papeles de estos intérpretes se desarrollaría y evolucionaría dando lugar a lo que se conoce como trujamán o dragomán. Tenían obligaciones más de tipo económico y comercial que diplomático. Sin embargo, con el cambio de hegemonía política en el Mediterráneo desde los reinos árabes a los pueblos cristianos surge la necesidad de mantener relaciones internacionales entre dos culturas muy diferentes. El papel del trujamán será, desde entonces, el de un intermediario lingüístico entre los diferentes estados y colonias tanto árabes como europeas.




En la conquista del Nuevo Mundo, el papel del intérprete era crucial. Surge Malinche, una de las primeras intérpretes de la época, princesa azteca, que hablaba tanto el maya como el nahuatl y fue entregada a nuestro gran conquistador Hernán Cortés tras la batalla de Centla. Gracias a su bilingüismo, era la intérprete, consejera e intermediaria de Cortés y ayudaba en el proceso de acusación de Moctezuma y su posterior ejecución.


En la Edad Moderna, la hegemonía del latín prevalecía hasta el siglo XVIII, y, con la Paz de Westfalia, el francés pasaría entonces a ser la lengua oficial de la diplomacia hasta finales de la Primera Guerra mundial. Posteriormente, en el siglo XIX, Estados Unidos se empieza revelar como gran potencia económica y el inglés comienza a cobrar auge. Consecuencia de ello es que la importancia de los intérpretes se ve acrecentada en el ámbito político y económico y dejan de ser anónimos.


El período de entreguerras marca sin lugar a dudas la antesala y el origen de la interpretación tal y como hoy la conocemos. Surge el papel del intérprete de conferencias y la relevancia de la profesión alcanza su auge histórico.

Es en la Primera Guerra Mundial cuando surge una necesidad imperiosa de contar con personas que pudieran servir de enlace entre unidades militares que hablaban distintos idiomas. Aparecen los intérpretes de guerra con papeles cruciales en el transcurso de la guerra. Algunos de ellos actuaron como mediadores en la Conferencia de Paz de París en 1919, en la que los representantes de los cuatro países vencedores se reunirán para debatir una serie de cuestiones que culminarán con el ya conocido Tratado de Versalles y la fundación de la Sociedad de Naciones.

Los idiomas que se consideraban eran el inglés y el francés, y los intérpretes eran los encargados de transmitir los discursos de los oradores a través de la interpretación consecutiva. El papel de estos intérpretes era fundamental, y por primera vez sus nombres pasaron a la historia y se elevaría la importancia del oficio del intérprete. Uno de ellos, Antoine Velleman, quien fundó tiempo después la Escuela de Intérpretes de Ginebra, y otro, Jean Herbert, el encargado de reclutar el primer equipo de intérpretes profesionales para la primera Asamblea General de la entonces Sociedad de Naciones.


Con la creación de la Sociedad de Naciones, la traducción se desmarcó, por primera vez, de la interpretación en el campo de la mediación lingüística. Hasta ese momento, existía la idea de que cualquier persona que poseyera habilidades orales en dos idiomas, sería capaz de representar el papel del traductor e intérprete. Esta concepción cambió radicalmente con la Sociedad de Naciones, ya que los temas tratados albergaban mayor complejidad. La Sociedad de Naciones consideró necesario contratar los servicios de intérpretes en dos idiomas: el francés por haber sido el idioma de la diplomacia durante el siglo anterior, y el inglés, justificado por la dimensión internacional de la que gozaban tales reuniones.




En 1926, aparece el sistema para interpretación simultánea «Hushaphone Filene-Finley IBM» utilizado por primera vez en la Conferencia Internacional del trabajo de 1927. Posteriormente, en las asambleas de la Sociedad de Naciones de 1931 y 1932 se trató de comprobar la validez del proceso de interpretación simultánea, aunque el uso y funcionamiento del sistema terminó siendo aceptado y confirmado diez años después.


Por último, tras el final de la Segunda Guerra Mundial, durante Los Juicios de Núremberg (cuya breve reseña fue descrita en un blog anterior), en la región de Baviera, Alemania donde participaron cinco países: Estados Unidos, Gran Bretaña, la Unión Soviética y Francia por un lado, y Alemania por otro, se utiliza entonces la interpretación simultánea y nace oficialmente el oficio de intérprete de conferencias. En dichos juicios, las naciones aliadas emprendieron una serie de procesos judiciales con el objetivo de determinar y sancionar las responsabilidades de dirigentes, funcionarios y colaboradores del régimen nacionalsocialista de Hitler.

En este proceso, no es de extrañar que, ante tal diversidad lingüística, se pusiera en duda la eficacia de la interpretación consecutiva, que por sobre todo, auguraba una duración infinita. -La interpretación que se llevó a cabo durante las tres fases de los Juicios de Núremberg puede encajarse en una tipología mixta que engloba la interpretación de conferencias y la interpretación judicial.-


En la actualidad, lo que se ha ido cambiando y modernizando es el procedimiento para llevar a cabo tales relaciones, y la interpretación ha estado presente en esta evolución, volviéndose cada vez más sofisticada al servicio de la diplomacia moderna.

Por lo tanto, la actividad del intérprete se desarrolla tanto en interacciones bilaterales como multilaterales. En un principio, en el mundo diplomático solo había cabida para las relaciones bilaterales entre distintos actores internacionales y las misiones diplomáticas, embajadas y consulados, ocupaban un papel primordial. Sin embargo, desde mediados del siglo pasado, el auge de las organizaciones internacionales ha dado un vuelco a las relaciones diplomáticas, creando relaciones multilaterales entre una gama de actores mucho más amplia (no solo estados, sino también actores regionales, supranacionales o incluso no estatales, como ONGs, grandes multinacionales o medios de comunicación, entre otros). Dado a que todos los actores se quieren pronunciar y necesitan hacerlo, se fomenta el multilingüismo con el uso de una lengua dominante, como puede ser ahora el inglés o como lo fue en su día el francés. Por ello, es en este contexto también cuando se concibe la interpretación simultánea, que permite llevar a cabo una reunión multilingüe.


Tras retroceder un poco en la historia, y después de leer el apasionante estudio Un Intérprete diplomático inglés en el siglo XIX en Japón, este menciona que "los intérpretes diplomáticos presentan dos aspectos de interés. Para el historiador de la traducción, son directamente parte de su materia, para el historiador general, por otro lado, aparecen como testigos privilegiados cuyas memorias nos permiten aprovechar los sucesos que presenciaron y las transacciones secretas de los diplomáticos y políticos a quienes sirvieron."





A su vez, el libro Clemente Cerdeira: intérprete, diplomático y espía al servicio de la Segunda República, MOURAD ZARROUK Editorial Reus S.A., Madrid, 2017, 226 págs., nos brinda una magnífica oportunidad para conocer y valorar en su adecuada magnitud los datos y las sugestiones —la inspiración— que puede aportar el análisis de la trayectoria personal y profesional de un intérprete y traductor concreto que, en el caso de Cerdeira, fue casi todo lo que puede ser, o se puede esperar de, un traductor e intérprete; lo que proporciona una imagen bien perfilada de este oficio, tanto antes como ahora.


Finalmente hoy, al igual que ayer, las relaciones diplomáticas forman, junto con la comunicación, el comercio y la guerra, el sustrato esencial de una sociedad internacional cuyo entramado de relaciones y actores ha experimentado una constante y creciente complejidad a lo largo de la historia.

Hay tanto qué decir acerca de la labor del intérprete en el mundo de la diplomacia, que muchas veces pasa inadvertida. Sin embargo, los intérpretes son tan necesarios como los propios diplomáticos.


Fuentes:

https://dle.rae.es/diplomacia

https://www.uaeh.edu.mx/adminyserv/gesuniv/div_docencia/dui/articulos/1/interprete_de_juicios.pdf

La interpretación de conferencias en torno a la Segunda Guerra Mundial

https://ddd.uab.cat/pub/tfg/2017/tfg_67350/TFG_2016-17_FTI_RobadoBueno.pdf

https://repositorio.comillas.edu/jspui/bitstream/11531/23082/1/TFM000691.pdf

https://www.ucm.es/data/cont/media/www/pag-55160/lib2cap7.pdf









152 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo