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  • Maya Bolaños

¡MAMÁS A PRUEBA DE TODO!

Actualizado: 9 may 2021


Con el éxito, viene la capacidad de pagar por cuidado infantil, clases extra curriculares, viajes, colegios, gastos personales, pagos del hogar, etc. - un lujo que muchas madres no pueden permitirse-. Pero esta satisfacción también conlleva un sin fin de desafíos, estrés, carreras, obligaciones, alegrías y desvelos.


Mantener el equilibrio entre ser mujer y madre a veces se torna difícil más no imposible.

Al convertirnos en madres, se desborda un enorme caudal de amor, fuerza y valentía dentro de la mujer. Los hijos despiertan los sentimientos más sublimes que hacen que resurja nuevamente la niña que llevamos dentro.


La maternidad nos transporta a dimensiones no imaginadas que nos satisfacen plenamente y nos permiten trascender.


Hoy, a un día de la celebración del día de la madre, quiero expresar mi felicitación y admiración no sólo por las madres que están en casa y que se preocupan porque la familia en general disfrute de ricos platillos y que con o sin ayuda, se esmeran por brindar un ambiente cálido, limpio y acogedor, sino en especial, a todas esas mamás que a diario luchan por aportar al hogar, por ser productivas, proactivas, ejemplo de lucha y perseverancia, que además de desempeñarse como profesionales, combinan esa parte de la maternidad que no se puede quedar rezagada ni olvidada con su carrera, con su profesión, con su trabajo.




Ser mamá no viene con un manual de instrucciones y en esa montaña rusa de emociones y vivencias, experimentamos a la vez lo más maravilloso del mundo. Con dos hijos y ahora estrenando una nieta que le da otro matiz a mi existir, me siento más que agradecida y bendecida por ese regalo tan maravilloso de poder ser mamá.

Y justamente en ese ir y venir de la vida, como tantas madres en el mundo, he disfrutado esa combinación de poder ser "madre a prueba de todo", enfrentando la maternidad de la mano del ámbito profesional y laboral que me ha permitido compartir tantas satisfacciones no sólo con mi familia, con mis hijos, sino con mis colegas y amigos.


¿POR QUÉ A PRUEBA DE TODO?



Desde el momento en que llevamos al bebé en nuestro vientre, seguido del nacimiento, crianza y educación, para toda mujer que además de desempeñarse en su papel de mamá, se desarrolla en el ámbito profesional, la maternidad se convierte en una experiencia a prueba de todo. Nuestro horario se organiza y se planifica de tal manera que podamos combinar la profesión y el trabajo con las tareas del hogar.


Independientemente de que contemos con personas en casa que nos ayuden con las tareas del hogar, o con una pareja, o un hermano, un tío o una abuelita incondicional, somos las mamás las que estamos pendientes del funcionamiento del hogar per se. Somos multifacéticas, multitasking, pasamos de servir el desayuno a responder algún correo mientras la lavadora termina su ciclo.




Así de intensa y emocionante es la experiencia cuando tienes una asignación urgente que entregar y debes darle de mamar al bebé (cuando acaban de tener bebé) porque el hambre no espera o cuando estás dispuesta a disfrutar de una hora o dos al menos, un sábado por la tarde, con un buen vino o un café y te escribe el cliente que necesita un trabajo "para ayer" y ese capítulo del libro que te disponías disfrutar o de esa película que tanto esperabas ver, se vuelve a quedar en espera. ¿Le suena familiar a alguna mamá?

Y ahora en tiempos de pandemia, cuando estás por llevar a tu hijo al entreno de fútbol y te ingresa el correo que te debes conectar de inmediato a una reunión en Zoom y te toca manejar y estar en la reunión con video apagado porque ya no lograste coordinar quién más lo pudiera llevar. O cuando estás ya en la reunión y tu hija te dice "mamá, se me cayó el diente", o recibes una llamada porque tu hijo en entreno se lesionó. O cuando estás preparando cena y te recuerdas que no le diste "enviar al correo importante que debías enviar", etc.


Imposible olvidar esas tardes maravillosas de "uber - translator- mom", pues llegaba mi hija del colegio, almorzaba -cuando podía almorzar en casa- y salíamos a toda prisa a su clase de baile o a su entreno de "cheerleader", o a su tarde de "cachorra en los scouts" e instalaba toda una oficina móvil en alguna sala de espera o en algún restaurante cercano al lugar donde estuviera porque no se sentía cómoda con que alguien más la llevara o el simple hecho de que quería que mamá la llevara.

Como una madre trabajadora exitosa, y al hablar con muchas otras mamás acerca de cómo equilibrar el trabajo y la vida familiar, esta reseña es un homenaje a todas esas mamás que se esfuerzan día con día, porque toda rosa trae sus propias espinas en este va y ven home-office-mom.


Muchas veces pensamos que no hacemos lo suficiente, que no damos lo suficiente, nos invade a veces la culpa o nos ataca el estrés, nos invade el cansancio, vamos a tope con el reloj, las pulsaciones en su máxima expresión, la adrenalina cual montaña rusa en plena acción. Contabilizas al final del día todo lo hecho, todo lo logrado, todo lo alcanzado y te preparas para que el nuevo día te sorprenda otra vez.


Aplauso también a todas las mamás que además de velar por su trabajo y su profesión, están al tanto del home school de sus peques y que simplemente no pueden decir "no" porque el niño necesita que se le explique y son un pulpo generador de beneficios para sus hijos. Y un merecidísimo aplauso a todas las mamás solteras que día a día luchan por sacar adelante a sus hijos y que con amor y dedicación saben combinar tan loable labor de ser mamá y ser profesional.



Cuando construyes un negocio, todo el mundo te observa para que des la talla. Uno de los mayores desafíos de ser una madre que trabaja es que siempre estás dudando de si es el cuidado adecuado para los niños, si sigues dando la talla como mamá, etc. Hay un peso gigante asociado a ser una CEO, una team manager, una ginecóloca o médico general, una conferencista, una intérprete o traductora, o ambas, una maestra, una enfermera, una abogada etc. Sabes la responsabilidad tan grande que tienes y es difícil y complejo el saber combinarlo a canalizar. Especialmente ahora home-office, o para aquellas que sí se trasladan a una oficina, a un hospital, qué desafío tan grande y qué bendición a la vez.




Tanto por describir, tanto por mencionar, pero con estas pequeñas líneas, quiero agradecer antes que nada por el hecho de ser mamá, por ser profesional, por la oportunidad que tengo de aportar a la sociedad, por contribuir al desarrollo de mi país, por ser fuente generadora de empleo, porque a pesar de los tiempos que enfrentamos, sigo de pie, luchando y produciendo contra todo pronóstico, como tanta mamá exitosa y profesional.

Ser mamá no es fácil, y ser mamá y profesional un tanto más complejo. Sin embargo, qué satisfacción tan inmensa.


Gracias también a todas las mamás que están dejando sus vidas en un hospital, porque están encargadas de salvar tantas vidas más.

En especial, mi respeto y admiración por esas madres que no tienen las mismas oportunidades de desarrollarse como profesionales, que por falta de recursos no pudieron estudiar y que tienen a su cargo esa gran empresa llamada hogar y que llevan sobre sus hombros la crianza de sus hijos-que la mayoría de las veces son sus compañeros de trabajo- pero cuya labor la desempeñan cual gerente con total abnegación. De igual manera, a todas las mamás que en este tiempo han perdido a algún ser querido y siguen de pie.


Para algunas la tarea de ser madre se torna más fácil que para otras, pero sea cual sea su condición, raza, color, religión, estatura o estrato social, qué bendición ese regalo de ser mamá.



¡FELICIDADES MADRES EN SU DÍA!









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